lunes, 23 de junio de 2008

El valor de la educación, por Fernando Navarro

“La palabra, escrita y hablada, me enseñó a escuchar la voz humana”, reflexionaba Adriano, en sus memorias relatadas por Marguerite Yourcenar. El viejo emperador romano, amante de la antigua Grecia, dejaba una carta para la posteridad alegando una vida fundada en el valor de la educación y el conocimiento.

Muchos siglos después, el mundo sigue necesitando la educación como impulso para la vida. Y el mundo requerirá entre 15 y 22 millones de maestros de primaria hasta el año 2015. Las cifras se han hecho públicas recientemente dentro de la Campaña Mundial de la Educación, que promueve una coalición internacional de la que forman parte ONG, sindicatos educativos y grupos sociales.

Si no se alcanza ese número de docentes, no habrá posibilidad de dar acceso a la educación a los millones de niños del mundo y tampoco de que esta sea digna. Las previsiones de un masivo incremento de niños en las aulas, sobre todo en los países más pobres, es el motivo principal para esta demanda de maestros, que supone un 50% más de los que hay en la actualidad, según datos de la UNESCO.

Se calcula que hasta 2015 se tendrían que escolarizar 200 millones de niños, contando en esta cifra tanto los que aún no van a la escuela como la previsión de natalidad hasta esa fecha. La escasez de docentes varía, pero sólo en el África subsahariana, una de las zonas más afectadas, se precisarían cuatro millones más de profesores para extender por completo la educación primaria.

La realidad, en cambio, viene marcada por la falta de apoyo por parte de los gobiernos de los países más ricos, que no ven en la educación una apuesta fundamental para encarar el futuro de los desfavorecidos. El año pasado prometieron, a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, un incremento de la ayuda para educación de 50.000 millones de dólares antes de 2010. Su compromiso, hoy, cae en saco roto y apunta a fracaso.

La Campaña Mundial para la Educación recuerda a los gobiernos que invertir en esta materia es muy rentable y aclara que para que los países pobres emprendan reformas necesitan financiación y apoyo externos durante un periodo de cinco a diez años. Sin embargo, los responsables de esta iniciativa internacional dicen que la ayuda extranjera “llega tarde o no llega”.

El compromiso también tiene que desarrollarse en los países pobres. De las políticas de sus gobiernos debe destinarse más dinero a la educación básica, al menos el 3% del PIB, una cifra que representaría el 20% de sus presupuestos. No puede suponer para ellos un sacrificio económico cuando se trata de invertir en formación. La falta de educación en los países del Sur compromete su desarrollo y es un obstáculo que impide el avance de los Derechos Humanos.

El futuro educativo de millones de niños y niñas se hipoteca por la carencia educativa. La UNESCO alerta de que sin una educación mínima, que apremia en más de 90 países, puede haber más de 10 millones de muertes infantiles y maternas en una década. Otra de las terribles conclusiones es que el sida se duplica entre los jóvenes que no terminan los estudios primarios y supone una lacra entre los docentes.

La educación no puede ser una asignatura pendiente para el futuro, porque sin ella no hay libertad. La ignorancia produce injusticias y desigualdades. Si no se puede operar en un mundo ajustado por grandes intereses y mercados financieros, se hace necesario actuar prestando servicio a la creación de otro mundo, donde la educación extiende nudos de encuentro y hace progresar a la humanidad.

El renacimiento social siempre es posible en los valores de la formación porque los hombres, como afirmaba Kant en sus múltiples notas, tan sólo pueden llegar a ser hombres por la educación. Los maestros y profesores aspiran a la eternidad cuando enseñan y hacen del niño, del hombre, alguien que existe.

Cuenta la historia que, desde antes de la época de Adriano, una frase se ha ido recogiendo por los márgenes de los libros y las paredes de las universidades, como una seña de identidad: “El conocimiento es la única riqueza que no puede ser despojada por los tiranos”. Mañana, tenemos que conseguir que estas palabras sean escritas por todos aquéllos que hoy necesitan aprender a leer.
Fuente
:http://www.ucm.es/info/solidarios/ccs/articulos/educacion/el_valor_De_la_educacion.htm

2 comentarios:

Patricia dijo...

Si pudieras escuchar mis aplausos!! Felicitaciones por el articulo! La verdad es que muchos paises carecen de educacion apropiada y todo cuanto engloba como infraestructura, cobertura...etc. Y si la libertad es educacion, estos aun viven esclavizados...tendra que ser un proyecto solidario...queda mucho por hacer...
Saludos,

Anónimo dijo...

Nos quejamos de lo que falta hacer por aqui cerca, pero como veamos lo que hace falta por fuera nos damos cuenta que somos unos privilegiados.
Gracias Patricia por tu comentario.