Nos pasamos media vida, leyendo,estudiando, escribiendo y hablando. Pero ¿que hemos aprendido con todo ello?.
Puede que nos cueste responder a esta pregunta a bote pronto porque es una pregunta que exige una reflexión profunda. En primer lugar, tienes que querer contestarte a esta pregunta, o mejor dicho, querer formularte esta pregunta. Puede que no sea el momento de hacer balance o simplemente no le veamos el sentido a hacerlo. O puede que si, sentimos que hemos crecido, que hemos aprendido y entonces surge la pregunta ¿qué he aprendido?. En segundo lugar, tenemos que plantearnos de que tipo de aprendizaje estamos hablando, no es lo mismo aprender a nadar, que aprender a razonar o aprender a escuchar. En tercer lugar, tenemos que hacer memoria del punto de partida de esa capacidad en un tiempo pasado determinado y compararlo con la actualidad.
Pues bien, siento que he aprendido. No voy a enumerar todo lo que he aprendido porque no creo que interese mucho, pero si quiero expresar mi satisfacción que genera en mi la conciencia de ese aprendizaje. Y subrayo, la palabra conciencia, porque creo que sin ella no habría tal satisfacción.
El aprender es una actividad humana que se mantiene toda la vida. Aprendemos de nosotros mismos porque nosotros no somos los mismos que hace 10 años, ni cinco, ni uno, ni una semana. Vamos cambiando continuamente, nuevos conocimientos, nuevas experiencias, nuevas circunstancias llegan a nosotros integrándolas en lo que somos.
Hay aprendizajes que se producen en poco tiempo y con poco esfuerzo y otros, por el contrario cuestan más esfuerzo y necesitan más tiempo. Estamos acostumbrados a esforzarnos por aprender solo, aquello que no cueste mucho esfuerzo, queremos resultados rápidos, lograr la sensación de bienestar por el logro lo antes posible. Sin embargo, el otro tipo de aprendizaje, ese que cuesta, ese que se repite y uno no ve el resultado por ningún lado, ese que se convierte en un reto para uno mismo y pone toda su volluntad en ello, ese que tiene momentos en el que deseas abandonar porque no ves el momento de alcanzar la meta....ese es el que nos hace sentir vivos, es ese el que da sentido a nuestras vidas.
Llega el fin de año, epoca que nos invita a hacer memoria, a reflexionar sobre lo que hemos hecho, lo que somos y lo que nos gustaría seguir haciendo y siendo. Es un buen momento para preguntarse: ¿que he aprendido?
11 comentarios:
Yo tengo como un trabajo de vida el aprender a conocerme a mí misma, estoy convencida de que es la mejor manera para poder relacionarnos mejor con los demás. Si pienso en este año tal vez lo que aprendí es a ser mas paciente.
un saludo
Igual que tú, querido Chencho, también hago balance de lo que haya podido aprender, sin embargo ahora me hago la pregunta "¿Hay algo que aprender o es un simple darse cuenta?
Para lo segundo más que un ESFUERZO por conseguir algo, tal vez sea un PERMITIR que suceda.
Son impresiones.
Un besillo y muchas gracias por tu reflexión. Me encanta tu actitud abierta y sincera.
Hola mreina: desde luego conocerse asi mismo es el mejor aprendizaje y la base de todos los demás. Un abrazo navideño.
Hola Bacdiras. Muy acertado lo que dices, yo también creo que el aprendizaje no debe ser forzado, sale de dentro, se hace disfrutándolo. Gracias por tus palabras.
Chencho paso a felicitarte las fiestas y de paso agradecerte esta reflexión
En el aprendizaje está la evolución
Un saludo y hasta pronto
... Dos últimos temas muy interesantes para la reflexión. Quisiera continuar la tuya pero no es lugar, y quizás tampoco los más apropiados. Sigo pensando que Aprender y Comprender son cuestiones de muchas aristas. Al final nunca aprendemos y al final nunca comprendemos. Podemos llegar a compartir algunas cosas (con reservas), o podemos llegar a sab er reaccionar ante algo o alguien, pero fuera del proceso en sí del aprender o del comprender, de la satisfacción que reconoces que se siente cuando asimilas el proceso, no se traduce en algo positivo para el futuro. Tanto el daño (el comprender) como la memoria (el parender)se renuevan día a día, y no permiten más que la propia, concreta e individual experiencia de lo que pasa y de lo que seguirá pasando ...
Fantastico tu post, amigo Chencho.
Mi abuelo decia esto: "Nacemos ignorando y morimos aprendiendo".
Y es verdad. De ahí la importancia de esa recapitulación que todos debemos de hacer:"¿Qué he aprendido?"
Me ha gustado mucho tu post y me ha hecho reflexionar.
¡UN ABRAZO...!
¡Hola Chencho! Estoy dándo una paseo por tu blog.
Siempre estoy y quiero seguir aprendiendo. Leyendo reflexiones como la tuya, que te hacen pensar, relatos, noticias, historias, es otra manera de aprender y me encanta.
Un saludo cordial
Citando a Sabina, es el aprendizaje del olvido el que cuesta más. Sin embargo veo que otr@s lo consiguen muy bien: memoria selectiva, la llaman. Descartan los recuerdos que no les convienen o que ponen en tela de juicio el recorrido de vida que han elegido...
He aprendido el lenguaje de los sentimientos, y a hablarme con él en distintos idiomas, todos poco comprensibles...
Y antes de volverme demasiado metafísico, te deseo unas felices fiestas ;)
Chencho, me gusta el escrito mucho.
Gracias.
Hola Vagamundo.Somos un disco duro. como no borremos memoria no tendríamos espacio para nuevos recuerdos.
Que bien el lenguaje del alma, son los sentimientos.
Besos y amor.
je
Felices fiestas Chencho!
Happy new year
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