Hoy tuve la suerte de poder ir a la playa. Si, en pleno enero invernal, claro que aquí, en Las Palmas el enero es invernal pero nada frío. A media mañana, después de una jornada de trabajo tranquila, sin sobresaltos. Una playa llamada "La Laja", poco frecuentada por tener fama de tener un mar bravo. Sin embargo, hoy la bravura se fue a otros litorales, brillaba el sol, la marea estaba baja y las olas llegaban a la arena con la suavidad de unas manos que acaricia la piel de un bebe. Suena cursi pero es verdad.
De punta a punta tiene aproximadamente kilómetro y medio, si no más. En ese espacio, apenas 15 seres priviligiados disfrutando de ese entorno apacible. Me puse a caminar por la orilla, los pensamientos que venía arrastrando durante la mañana fueron apagándose dejando entrar los sonidos de las olas y el sonido característico e indescriptible de la espuma de mar que se forma sobre la arena. Cerré los ojos y seguí caminando, trataba de mantener una linea recta en mi desplazamiento guiándome solo de los sonidos del mar y el contacto de mis pies sobre la arena. De vez en cuando abría los ojos, para ver la huella de mis pasos. En ocasiones describía una curva pronunciada a pesar de mis intentos de mantener el rumbo.
Con este juego mi mente se aquietó y comenzó a surgir en mi un sentimiento de alegría y de sosiego. Estuve un rato disfrutando.
Y eso es todo, luego sales de la playa, con renovada energía, para hacer frente a las noticias del mundo y a los quehaceres cotidianos.
10 comentarios:
¡Qué maravilla! He ido caminando a tu lado mientras leía, y me he serenado.
Gracias por esta meditación contanda.
Un abrazo
Me ha gustado esa sensación de serenidad y relajación que has transmitido.
Un abrazo.
Que maravilloso es el mundo. Nuestro planeta. Como juega con los climas y a unos les da nieve, otros lluvia o sol, según fechas y tiempos.
Yo vengo de la playa, estamos en verano en Costa Rica, caminé igual que lo hiciste vos, solo un rato, dejando que el mar me cantara, dejando huella que luego se la llevaria el mar.
La sensación de grandeza del agua, la fuerza o quietud de las olas, todos son elementos que invitan a reflexionar.
Que tu carga positiva sea constante y siga en tu mente para que tu Alma siga asi de feliz.
Hola Chencho,
Que hermoso lo que has escrito! me puedo imaginar ese momento y sentir esa maravillosa sensación!
Que bueno que has podido tener este día! y poder reencontrarte y liberarte!
Que ganas me ha dado estar en un lugar así ahora... pero acá no es posible por el frío.. hace pocos dias dejo de nevar.
Un Abrazo.
una gran suerte vivir en canarias, pero a veces, yo al menos, echo en falta algo de pelete...y bueno, parece que hoy la cosa refresca
me gusta tu rincón, volveré si te parece bien, un saludo
Vaya qué delicia leer esto en un día que nos acompañó la nieve. Una abrazo
El sentimiento que nos transmites, tiene un fondo de extrañeza y sorpresa. Nos extraña, encontrarnos con la vida, nos extraña encontranos con la serenidad, nos extraña poder relajarnos con la naturaleza.
Todo está ahí,la playa, el monte, la nieve,el aire. Siempre.
Acabo de vivir una experiencia igual. ¿ donde? En el Bosque de Tilos en La Palma.
Me recoferta ver como los seguidores de este blog, apreciamos las mismas cosas.
luzma
En esta mañana de enero, tu pensamiento, me ha cogido de la mano y me ha llevado de paseo por la orilla de un mar inmenso. Gracias por tu regalo.
Gracias por contar esta experiencia tan maravillosa. Cuando la leía me he relajado como si estuviera en tu lugar.
Un beso.
Gracias a todos por sus comentarios. Me animan a seguir escribiendo.
Un abrazo
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