martes, 18 de mayo de 2010

Analfabetismo emocional

Sin irme por las ramas, el sino de mi vida en el momento actual, es el de definirme como persona ante mi mismo y ante los demás. Me explico. Quizás esto de definirse, valorarse, amarse o confiar en uno mismo es un tema muy trillado en la teoría, pero con grandes déficit en la práctica. Desde pequeño fui tímido, el once de una familia de doce hermanos y hermanas, era difícil destacar o sobresalir ante tanta gente, mayores que tu, que sabían lo que decir, lo que hacer y lo que pensar mejor que uno. Era más fácil optar por la vía de hacerse notar lo menos posible y dejarse llevar por una manada (como diría el domador de perros) que se manejaba bien. Y es verdad que se manejaban bien, cantaban, reían, se mostraban alegres y cariñosos, le montaban shows a cualquiera que se pusiera a su paso y siempre con inteligencia y buen humor. En este escenario era difícil aportar ideas, el show estaba montado y ya tenían establecido sus directores, protagonistas principales, secundarios, incluso a los figurantes. Fuí creciendo, y la timidez creció conmigo. En cualquier grupo en el que estaba adoptaba el papel de la persona callada y reservada, dejando siempre la iniciativa y el protagonismo a los demás. Con el tiempo y una caña nos damos cuenta que la propia vida la tiene que vivir uno mismo y que hay que hacerse un hueco en el escenario de la vida y decir : ¡ Aquí estoy yo! y mostrar el numerito que más le apetezca. Entonces te das cuenta que te faltan habilidades sociales y expresivas que uno no ha ejercitado mucho: la conversación, el diálogo, la negociación, el chiste, la historieta, el cuento o la escritura. Y que hay creencias y sentimientos negativos que uno tiene que detectar y desechar.
Uno de esos sentimientos es el miedo a mostrarse como uno es. Algo que parece tan absurdo como real. Ahora que trabajo con adolescentes observo como esta falta de confianza en ser uno mismo, aceptarse a si mismo, hacer o decir lo que uno cree sin temor a equivocarse o a ser juzgados está a la orden del día. Y me veo, yo, profesor, con mis 47 años, trabajando el mismo aspecto emocional que mis propios alumnos adolescentes. Así es la vida. Ojala en mi tiempo se hubiera trabajado este aspecto en la escuela o en el instituto. ¿Se acuerdan?. Clases de 40-45 alumnos, rigidez, orden absoluto, conocimientos de memoria y prohibido hablar o expresar emociones o pensamientos o ideas, o la famosa frase de "los niños no lloran". No me quejo, es lo que había en aquel momento político en lo que lo importante era escolarizar y sacar del analfabetismo a la población. El objetivo se consiguió. Ahora estamos viviendo otro tipo de analfabetismo, el analfabetismo emocional. Pero eso es otra historia.
En fin, no me alargo más. Lo importante está dicho, hablo de mi, en primera persona, todo un reto para alguien que era tímido. El tema da para mucho, no está todo dicho, seguro que continuará.

8 comentarios:

Hada Saltarina dijo...

Es curioso, quizá una de las cosas más difíciles de hacer es aprender a ser uno mismo. ¡Qué contradicción, verdad! Pero nos vamos descubriendo a poquitos; a través de los otros y a través de nosotros mismos.
Ah, me ha hecho gracia eso que dices de la escuela de antes. Bueno, yo tengo 51 años, y mi experiencia creo que fue bastante distinta. Si algo caracterizaba al alumnado y al profesorado donde estudié creo que fue la rebeldía: sí podíamos expresar nuestras ideas aunque no se ajustaran a los principios del profesor; y francamente, aquella experiencia me enseñó mucho y le estoy muy agradecida.
Un saludo

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Y es que el analfabetismo emocional es el culpable de casi todo, hasta de lo que nos cuentan en los "telemuertes". En la base de tantas mañas noticias hay personas que nunca se preguntaron el porqué de nada.

PABLO JESUS GAMEZ RODRIGUEZ dijo...

Yo tmaibne soy el menor de mis hermanos, amigo Chencho. Te comprendo bien, y no sabes como.

Un abrazo!

Drago dijo...

Hada: en esa tarea estamos toda la vida porque nuestra mente y nuestras experiencias van cambiando y continuamente estamos aprendiendo, es un proceso que no acaba nunca.
Concha: la tele mejor apagarla. Enhorabuena por la presentación de tu libro.
Cornelius: gracias por pasarte por aquí.

lucero dijo...

...Me quedo reflexionando sobre lo relevante que es la posición que cada uno de nosotros ocupa en la familia. A mi entender, lo realmente bueno, es saber en que actitudes, comportamientos y habilidades te ha condicionado esa posición. Tambien lo digo por experiencia.

Sarvavita dijo...

Me imagino como debe ser, a pesar de venir de una familia más pequeña también fue dificil para mi.
yo también soy muy timida y a veces aun me cuesta muchas cosas.
Pero pienso que con el tiempo, uno intenta cambiar todo eso a medida que uno crece y todo ese se convierten en retos. Y todo esa parte dormida por años, por timidez, es una gran ayuda para otros que también lo viven y para uno por que esto nos ayuda a liberarnos. Por lo que estoy segura que debes ser un profesor muy empático y eso es super bien!!

Un fuerte Abrazo

Drago dijo...

Gracias Sarvavita, cuando los problemas se ven como retos asumibles se acaban los problemas.

Santosham dijo...

con tu permiso:
Está claro que ahora toca "aprender" a sentir y a dejarse emocionar, y que todo esto no es de "flojos". En este pais se mató algo más que una generación, se daño muy fuerte el alma. Pero al parecer tenía que ser así, ¿verdad? sino de otra forma hubiera sido. No hay motivos, ni responsables, en este "juego sin fin de la vida" que se juega a travez de nosotros "vividos y soñados".
Ante lo cual, relájate y goza este HOY que nos toca...
un saludo
Santosham