Cuando un docente entiende que para aprender hay que estar en una disposición emocional óptima, no le cuesta cerrar el libro de las matemáticas para abrir el de la educación emocional y social. Así sucedió hoy en clase. Se notaba en el ambiente, tensión, desmotivación, cierta agresividad. Casi sin pensar, sugiero: "vamos a sentarnos en círculo, dejemos las mesas atrás". Sin guión establecido pero con la idea clara de que el objetivo era que hablaran de si mismos surgieron conversaciones y juegos. Se sorprendieron y alegraron de lo que sus compañeros pensaban de ellos y sintieron como la tensión con la que llegaron a clase se fue desvaneciendo hasta encontrarse mucho más relajados y conscientes, de si mismos y de los demás.
Mañana seguimos con las matemáticas.
3 comentarios:
Pues...tuviste una genial idea, amigo. La tensión encorseta y frena la espontaneidad y la emotividad.
Deberiamos de aplicarnoslo tambien en la vida diaria.
Un abrazo.
Muy buena dinámica...es psicología aplicada..y hasta las matematicas podrían tener algo similar en esta actividad. "Lógica matemática"
Es así como surge el desprendimiento, el descentrarse para conocer al otro como parte de ti m ismo.
La vida es juego, y con ese juego se avanza en comprensión y sabiduría.
Gracias.
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