jueves, 2 de septiembre de 2010

Presencia y educación

No es cuestión de dar lecciones, sino de compartir experiencias que al expresarlas se convierten en la confirmación de lo que ya sabemos.
Sentirse presente, tomar conciencia, vivir el momento, el aquí y el ahora, sentir la conexión universal, la física cuántica, el amor, la trascendencia, la espiritualidad, la humanidad, Dios.
Todo lo que hacemos tiene o puede ser importante, todo lo que hacemos es vital, desde teclear el ordenador hasta lo mas nimio que se te pueda ocurrir. Estar atentos a lo que ocurre, a lo que pasa por dentro y por fuera puede ser el sentido de la vida que a veces no encontramos. Decía la niña protagonista de el libro "La elegancia del erizo" que los adultos se empeñan en decir que la vida tiene sentido cuando realmente esa afirmación no es cierta. Quizás lo que quería decir es que los adultos buscan el sentido de la vida donde no deben y por eso no la encuentran nunca.
Claro que no debe ser tan fácil mantenerse despierto y presente en cada momento porque sino no estaríamos hablando de ello. Y es que la mente no hay quien la pare, hay quien la compara con un caballo salvaje al que hay que intentar domar. Cuando conseguimos estar disfrutando el momento presente haciendo cualquier cosa es cuando tenemos la mente a nuestra disposición, todo surge automáticamente, todo surge sin esfuerzo. Ese estado vital ("flujo") es el que nos conecta con la vida.
El como aprender a sentir ese estado de flujo debería ser la labor educativa más importante. Claro que primero debemos aprender nosotros para poder trasmitirlo. En eso estamos.

5 comentarios:

PABLO JESUS GAMEZ RODRIGUEZ dijo...

Asi es, amigo. En eso estamos. Y me ha gustado mucho esa idea sobre domesticar la mente, que nunca para: estupendo.

Un abrazo.

Patricia dijo...

Tienes mucha razon, hoy justamente me ponia a meditar sobre la historia de las emociones desenfrenadas como un caballo salvaje..."a donde vas? no lo se preguntale al caballo" Asi nos dejamos muchas veces llevar sin rienda....lindo y profundo el post!!
Regreso al mundo bloguero y te invito a mi fiestesita ja ja
(ojala aun me recuerdes)
besos

Sarvavita dijo...

Es cierto la mente no hay quien la pare, cuando nadie esta al mando!por eso hay que adiestrarla.

yo también pienso que los adultos buscan el sentido de la vida donde no deben.
hay que trabajar en esto, es una intensa tarea, pero linda que vale la pena vivirla.

Hoy casualmente escribí una entrada sobre la mente. Y bien a ella a que observarla y adiestrarla así como se enseña a un niño pequeño, jeje

ya que ella es la causa de todo nuestro dolor y perturbaciones.

Un Abrazo Amigo, linda semana!

lin dijo...

Ayer regresé de Barcelona con nuevas y renovadas ideas, donde nos reunimos para compartir experiencias, aprender, enseñar y para mejorar nuestro trabajo en Fundaciones.Asistieron los mejores ponentes nacionales e internacionales, trayéndonos las últimas tendencias en gestión y captación de fondos para el desarrollo de su labor humanitaria.
Entre ellos destaco, entre otros, a Alex Rovira, Jose María Gasalla, Tony Myers y Marcelo Iñarra. Sin embargo, hoy al abrír tu blogspot -que tenía pendiente hace tiempo- , tengo que decirte que para contrarrestar y disminuir el orgullo y la confianza que dan casi siempre las cosas exteriores,encontré en tus artículos las buenas anclas que aconsejaba Pitágoras: La piedad, la prudencia, la magnanimidad y el valor. La humildad y la valentía con la que tratas los asuntos me han emocionado y enriquecido. Gracias hermano.

Drago dijo...

Gracias Lin, por pasarte por este espacio de reflexión y por esos halagos que me llenan de orgullo. Iba a decirte también que me daba mucha vergüenza, pero a decir verdad, la vergüenza la estoy perdiendo.