Un año más. Y termina con la emoción de haber realizado un trabajo gratificante y bien hecho. Eso si, mejorable.
En un claustro de profesores y profesoras hay de todo. Jóvenes y no tan jóvenes, gente con experiencia y saber hacer y gente con experiencia sin saber que hacer, hombres y mujeres, los que dicen lo que piensan, los que piensan en voz baja y los que dicen sin pensar, los que educan educándose y los que creen que solo hay que educar al otro, los buenos y los malos, los más duros y los menos, el guay y el antipático, el trabajador inagotable y el que nació agotado.
Así somos, como todos. Ni mejores, ni peores. Cuando el curso termina y uno siente que su trabajo ha sido importante y se siente orgulloso del trabajo conjunto que se ha realizado, solo hay que agradecer, no se a quién, que las cosas sean como son.
1 comentario:
No hay nada mejor que sentir este sentimiento cuando se finaliza una tarea importante, me alegro mucho que haya sido un buen año!! ahora a recargar pilas, descansar y disfrutar! para prepararse para el siguiente!
Saludos.
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